Pasaron los días y las semanas y Boni cada vez más cariñosa y más gorda. Otra vez, sin haberlo podido evitar, Boni estaba preñada. No me podía creer que esto volviera a pasar, cómo no me di cuenta?? No voy a decir que lo pude evitar, pero no hay más ciego que el que no quiere ver, y yo no lo vi hasta que ya era tarde.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario