En Diciembre Boni empezó a cambiar de comportamiento. Cada día se acercaba más, cada día pedía más caricias, se tumbaba a mis pies y no me dajaba marchar. Un cambio muy brusco, aunque admito que me gustaba tenerla tan cerca. En un momento me fijé que en sus tetas había varios bultos muy grandes. Qué horror, pobre Boni. Empecé a preguntr a veterinarios y podían ser de leche enquistada o tumores. Empecé a pedir ayuda desesperada, la nena necesitaba una casa urgentemente para ser esterilizada y que le quitaran esos bultos. Una casa donde la quisieran y le dieran amor, un amor que tanto agradece y pide.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario